El codiciado tesoro judío de Yemen

04/Jun/2018

La Vanguardia, España- por Henrique Cymerman Benarroch

El codiciado tesoro judío de Yemen

En mayo del 2016, un grupo de 17 exhaustos
judíos yemeníes culminaron con éxito una de las aliyá (inmigración judía) a
Israel más complejas y peligrosas de las últimas décadas. Entre las escasas
pertenencias con las que aterrizaron en el aeropuerto de Ben Gurion había un
pergamino de la Torá de unos 800 años de antigüedad. La huida de esta familia
de Saná –la capital de Yemen– a Israel enfureció a las autoridades locales y a
sus aliados iraníes, y como represalia arrestaron y encarcelaron al joven judío
yemení Levi Marhabi, acusado de ayudar a escapar a la familia llevándose
consigo el antiguo texto sagrado, que definieron como “tesoro nacional de
Yemen”. El muchacho ha sido condenado a dos años de prisión, y sobrevive en
condiciones infrahumanas rodeado de peligrosos criminales.
Moti Kahana, israelí residente en EE.UU.,
fundó la organización Amalia, dedicada esencialmente al rescate de refugiados
sirios. Su meta es salvar a los pocos judíos atrapados en los bombardeos de la
guerra civil siria, pero también asiste a otras minoritarias comunidades judías
dispersas por Oriente Medio, como la de Yemen. Kahana visitó Saná años atrás en
busca de los últimos judíos que quedan. Descubrió que ya no vivían en Harat
al-Yahud, el antiguo barrio judío, sino en un complejo aislado y amurallado
junto a un hotel frecuentado por diplomáticos, apodado Tourist City. “De
repente, me encontré a un grupo de niños con tirabuzones jugando en un patio
cerrado”, contó Kahana a La Vanguardia.
El pergamino, que los yemeníes tienen como
patrimonio suyo, lo llevó a Israel una familia judía
La comunidad judía de Yemen es de las más
antiguas de la historia: se cree que se remonta al periodo del Primer Templo
judío. Entre 1949 y 1950, tras la independencia de Israel, la mayoría de judíos
yemeníes emigraron al Estado judío en la operación Alfombra mágica. Los pocos
que decidieron quedarse fueron sometidos a pogromos y persecuciones.
Según relata el voluntario hebreo, que se
infiltró en un Yemen devastado y dividido por una brutal guerra civil, existe
un pequeño grupo de judíos en el pueblo de Raida, al norte de la capital, y el
resto –unos cinco clanes, todos conectados a la familia Marhabi a la que
pertenece el joven arrestado– viven encerrados y atemorizados en el complejo
amurallado. “El rabino Yosef Marhabi, el último que queda en Saná, está
manteniendo unida a la comunidad con extrema dificultad”, asegura Kahana.
Yemen está sumido en el caos. El aeropuerto
internacional está cerrado, bandas armadas patrullan las calles y batallan sin
escrúpulos casa por casa. Saná sufre constantes bombardeos aéreos. Tzemach, uno
de los últimos 23 judíos que quedan en el país, le dijo a Kahana: “Queremos
emigrar a Israel, esto es muy peligroso y necesitamos ayuda urgente, que
alguien organice nuestra aliyá”. De hecho, esta misma semana fue secuestrado
Josef Marhabi, de 30 años, por milicianos hutíes proiraníes. El gran temor es
que empiecen a secuestrar a las chicas para supuestamente casarlas, es decir,
realizar matrimonios exprés que permitan violarlas y convertirlas al islam, al
estilo del Estado Islámico.
El hermano de Tzemach, Naftali, llegó hace
años a Israel y hoy sirve en el ejército. Naftali asegura que su familia,
atrapada en Yemen, quiso hacer la aliyá y emigrar con los 17 que aterrizaron en
Tel Aviv, pero tuvieron que esperar porque no lograron vender sus propiedades.
“Teníamos buenas relaciones con los vecinos, pero una mañana todo cambió
–relató Musa, otro judío atrapado en Saná–. Dejaron un papel bajo la puerta.
Decía que si no nos marchábamos de inmediato, seríamos asesinados. Afirmaban
que somos espías sionistas, herejes y que vendíamos alcohol, algo prohibido en
el islam”.
“Cuando los iraníes y
los hutíes vieron la noticia de los yemeníes que aterrizaron en Israel se
enfurecieron”, dice Kahana, quien cree que hay opción de rescatar a los judíos
de Yemen a cambio de retornar el sagrado pergamino de la Torá. Los pocos que
quedan dicen que “quieren huir del infierno, pero no quieren dejar atrás a uno
de los suyos en prisión”. La incógnita es si la ancestral Torá servirá para liberar
al joven Levi Marhabi y salvar a los últimos judíos de Yemen.